'Muño'-Sporting: dos caminos que no terminan de cruzarse

Muñiz, en su etapa como jugador del Sporting./SUR
Muñiz, en su etapa como jugador del Sporting. / SUR

El técnico malaguista es muy querido en Gijón, pero por circunstancias nunca ha podido dirigir al equipo de su tierra

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

En Gijón Muñiz no es Muñiz. Allí, desde aquella etapa como futbolista a mediados de los 90, es 'Muño'. Así lo conocen los veteranos, sean empleados, exjugadores y también periodistas. Esta semana el entrenador malaguista mostraba su lado más sportinguista, esa pasión por el equipo rojiblanco desde que, muy niño, su padre lo hizo socio y que paradójicamente no ha desembocado en su presencia en el banquillo titular de El Molinón. Por diversas circunstancias, sus caminos no terminan de cruzarse.

Muñiz tardó en debutar con el primer equipo del Sporting. En Mareo se le coció a fuego lento. No tuvo un debut esporádico, ni siquiera asomó al equipo como una promesa. Tenía casi 23 años cuando debutó de la mano de Ciriaco. El conjunto gijonés había sido quinto la temporada anterior, la 90-91, primero con Carlos García Cuevo y después con Ciriaco. 'Pitu' Abelardo ya se había consolidado como indiscutible con sólo 20 años (había jugado todos los minutos en la Liga) en una zaga en la que el veterano Jiménez estaba a un paso de la retirada con 34 años.

A medio camino entre la 'perla' Abelardo y Luis Sierra, casi tres años mayor que Muñiz, el entrenador malaguista no llegó para quedarse. Disputó los tres primeros partidos en la temporada 1991-92, pero, pese a los buenos resultados –victoria en Valladolid, triunfo en casa frente al Athletic y derrota por la mínima en el Pizjuán–, regresó al filial. Allí estuvo casi toda la primera vuelta. Hasta que Ciriaco lo repescó a mediados de enero, para una cita en Tenerife. Y'Muño', esta vez sí, llegó para quedarse. Fue titular indiscutible en el resto de los encuentros, salvo en dos por lesión. En cinco años disputó 150 partidos. El promedio es fiel reflejo de su regularidad.

Mañana aciaga en Vallecas

Después Muñiz se marchó tres años al Rayo Vallecano, donde coincidió con la persona que más lo marcó como profesional, Juande Ramos. Allí, en Vallecas, vivió una de sus jornadas más aciagas... contra el Málaga. Fue en un partido de Segunda entre dos firmes aspirantes al ascenso. «Aquel día firmé por el Málaga...», ha bromeado en alguna ocasión porque esa mañana falló un penalti y se despistó en el marcaje a Catanha en un saque de banda.

Su carrera como futbolista concluyó en el Numancia, otros tres años en los que mostró su veteranía y vivió uno de los momentos más delicados, cuando salió milagrosamente indemne después de que un ciervo se cruzara en la carretera nacional y partiera el coche en dos. En aquella etapa él, como central, fue el encargado de marcar en un amistoso de pretemporada, en Berlanga de Duero, a un futbolista que debutaba en el Málaga. Se trataba de Dely Valdés, que años después sería su segundo en La Rosaleda y será para siempre un gran amigo.

Una vez retirado, Juande lo reclutó como segundo entrenador. Ypronto comenzó su afinidad con Málaga. En 2006 aterrizó en La Rosaleda como máximo responsable del equipo después de destacar en el Marbella. Fernando Sanz había aprendido mucho de él en apenas un año y sólo tenía una duda: si en el banquillo tendría más carácter que talante, las virtudes que había observado como alumno. Y llamó a Juande para consultarle. La respuesta fue contundente: «Ni lo dudes».

Muñiz comenzó a entrenar al tiempo que en el Sporting lo hacía una persona que ya es leyenda, Manolo Preciado. El cántabro aún seguía en el banquillo de El Molinón cuando el asturiano se fue al paro una vez que no continuó en el Málaga con el desembarco de Al-Thani. Rechazó tres ofertas de Segunda, pero ninguna era del Sporting. Los caminos seguían sin cruzarse. Yasí ha sido hasta hoy. Mientras estaba en su etapa ucraniana, con Juande en el Dnipro, en Gijón apostaron tras la marcha de Preciado por Javier Clemente y después por Manolo Sánchez y José Ramón Sandoval. Hasta que llegó su amigo 'Pitu' al banquillo. Durante su único año sabático como profesional (la temporada 2014-2015) fue un fijo en El Molinón. Allí se juntaba con sus amigos de siempre y tuvo tiempo para retomar contacto directo con muchos amigos. Vivió el ascenso  tan intensamente como, en la lejanía, otra holgada permanencia del Málaga. Sus dos equipos en el corazón. Pero mientras en La Rosaleda es el tercer entrenador con más partidos de la historia (tras Antonio Benítez y Joaquín Peiró) nunca ha tenido la opción de dirigir al Sporting. Sus caminos no terminan de cruzarse.

El Málaga, cuarto eventualmente tras los partidos de ayer

El Málaga afrontará el partido en El Molinón fuera de los puestos de ascenso. Ayer los dos equipos que figuraban por detrás, el Alcorcón y el Deportivo, vencieron en sus respectivos encuentros. El conjunto madrileño lo hizo en su visita a Lugo por 0-1 gracias a un gol de Borja Galán. Respecto al gallego, resolvió su compromiso en casa con el Oviedo con suma facilidad al imponerse por 4-0 con tantos de Quique (2), Duarte y Carlos Fernández. El líder de Segunda, el Granada (con un punto más que los blanquiazules), recibe al mediodía al Numancia.

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