N'Diaye, la estrella del proyecto del Málaga que apenas ha brillado

N'Diaye trata de quebrar a Fede en una acción del partido del sábado. /Ramón L. Pérez
N'Diaye trata de quebrar a Fede en una acción del partido del sábado. / Ramón L. Pérez

A excepción de algunas pinceladas, el medio centro senegalés no ha tenido la jerarquía acorde al sueldo más alto

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Estaba llamado a ser la estrella del Málaga, incluso uno de los hombres más importantes de la Segunda División. Cada vez que fuera de la provincia se habla del conjunto blanquiazul se alude a sus futbolistas más relevantes y casi siempre el primero que se cita es el de N'Diaye. Sin embargo, hasta el momento el internacional senegalés apenas ha brillado y, lo que es peor, casi nunca se le ha visto con la jerarquía esperada.

Rigurosa o no, la acción por la que N'Diaye vio la segunda amarilla en el Nuevo Los Cármenes de Granada el sábado era totalmente prescindible. Apenas se llevaba minuto y medio de la reanudación cuando el centrocampista blanquiazul cometió la ingenuidad de arriesgar innecesariamente en una acción en el centro del campo que no entrañaba el más mínimo peligro. Cuando el árbitro tinerfeño Trujillo Suárez se echó mano al bolsillo de la camiseta para mostrarle la amonestación, el senegalés asumió su error. Y entendió además que con ello echaba por tierra todo lo que se había hablado en el vestuario para neutralizar la ventaja del rival y el posible efecto que pudieran tener los dos cambios introducidos por el entrenador y la reestructuración táctica.

Junto a su pobre rendimiento durante casi toda la temporada ha sufrido sendas expulsiones en dos partidos decisivos

Llueve sobre mojado, porque N'Diaye volvió a ser expulsado en una cita crucial y en el campo de un rival muy directo. En Pamplona, en un partido que ya se había complicado por la errónea decisión del árbitro castellano-leonés De la Fuente Ramos al mostrar la segunda amarilla a Blanco, el senegalés se calentó después de que Osasuna lograra el gol del empate en un remate de cabeza de Juan Villar y se dirigió raudo y en tono amenazante a un contrario. El futbolista tuvo que salir públicamente dos días después para disculparse por haber empleado la frase «Te voy a matar» y tratar de impedir una sanción ejemplar, objetivo que finalmente se cumplió.

«Una bomba»

Pero, más allá de esas dos graves expulsiones, N'Diaye tampoco ha respondido a las expectativas creadas en torno a su figura. Para el propio presidente su fichaje fue «una bomba» (así lo expresó en las redes sociales) y el club optó por hacer su presentación en el Museo Thyssen con una sesión fotográfica en calle Larios, engalanada entonces por el inminente comienzo de la Feria.A la hora de la verdad el internacional senegalés no ha mostrado la jerarquía que se le apuntaba, máxime cuando va a ser el jugador con el salario más alto de la plantilla esta temporada (lo era Juanpi, pero el Málaga se ha ahorrado en torno a la mitad tras su cesión al Huesca).

Hasta el momento N'Diaye no ha sido ni de lejos aquel futbolista que maravilló en el Betis. Primero, cuando su llegada estuvo a punto de evitar un descenso ya cantado, y despues, al ser el líder en el retorno a Primera. Pese a su poderío físico, no ha sido el futbolista que sustente al equipo en el centro del campo (salvo quizá en el tramo inicial del campeonato) y además ha mostrado demasiadas lagunas en la salida del balón. En su haber sí están los goles en Lugo, La Coruña y Córdoba, pero se antoja demasiado poco para el futbolista llamado a ser la estrella del proyecto.

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