Malaga CF

El Málaga, partido en tres

El Málaga, partido en tres
  • La falta de entendimiento entre distintos estamentos coloca al club y al equipo en un callejón sin salida

  • Los malos resultados deportivos acentúan las diferencias y evidencian la desconfianza existente entre propiedad, gestores y parcela técnica

El Málaga está en un callejón sin salida. La falta de entendimiento entre los distintos estamentos de la entidad ha alcanzado ya un momento crítico, acentuado por los malos resultados deportivos. Existen, al menos, tres estamentos que cada día que pasa se muestran más autónomos y desconfiados de los demás. La comunicación y el entendimiento ha ido a menos con el paso de las semanas. Se ha puesto de manifiesto que la propiedad, el club (los gestores y la dirección deportiva) y la parcela técnica (el entrenador y sus ayudantes) discrepan, no están coordinados en el funcionamiento y, sobre todo, en la toma de decisiones. Todo ello está llevando a sociedad de Martiricos a una crisis general que urge solucionar desde cada una de las partes afectadas, al margen de las decisiones concretas que se tomen.

La salida a la crisis parece difícil, pero el futuro del club comienza a depender de ella. Por ejemplo, la desconexión entre Mario Husillos y Javi Gracia viene de lejos, aunque siempre mantuvieran una relación cordial. Este distanciamiento está siendo determinante en la planificación y el funcionamiento de la plantilla y el equipo. El descontento es mutuo. Pero quizás sea ahora más grave y destacado lo que está ocurriendo por arriba: la propiedad, cinco años después, pretende tomar decisiones que en algún caso se consideran inoportunas. Asimismo, los gestores del club pretenden mantener la autonomía y se resisten a aceptar determinados planes, pese a que los dueños disponen del poder (la afición, sin embargo, es la que sostiene a la entidad).

Los propietarios

Lo positivo: Siempre hay que tener presente la espectacular inversión realizada por el jeque Abdullah Al-Thani (cerca de 150 millones), lo que permitió que el Málaga fuera uno de los mejores equipos de Europa. También hay que recordar que el propietario nunca buscó el beneficio propio a través del club, sino que sus actuaciones se pueden considerar en todo momento de buena fe. Pese a que frenara la inyección de dinero, nunca dejó de lado el club, sino que utilizó el patrimonio que él había creado para afrontar las deudas. Por último, hasta el pasado verano, el dueño siempre dispuso de una persona de confianza en el club, lo que ofrecía un cauce adecuado para contrastar sus ideas con las de los gestores.

Lo negativo: Es evidente que el jeque y su hijo necesitan con urgencia asesores para dominar el negocio del fútbol. Hasta ahora han tomado pocas decisiones, pero se augura que irán a más en el futuro. Pese a que el club sea suyo, deberían escuchar a los profesionales y evitar las decisiones caprichosos. La llegada de Nasser a la cúpula de control no ha mejorado las relaciones con el club y sus gestores, lo que complica el funcionamiento de todos los departamentos. Están en su derecho, por ejemplo, de pedir la salida de Husillos, pero deben contemplar los pros y los contras de la decisión (ahora se queda en compás de espera). El hijo del jeque también debió regular desde el principio su relación económica con el club, pese a que el propietario sea su padre (ahora deberá tener solo un sueldo). También precisan asesores en su comunicación personal, ya que muchas veces hacen promesas imposibles o utilizan las redes sociales de una forma demasiado privada. Pueden decidir no deshacerse del club, pero sí deben atenderlo de acuerdo con las reglas de juego españolas.

Los gestores del club

Lo positivo: Disponen del control y el conocimiento sobre cómo tiene que funcionar la entidad, por lo que deben ser tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones (aunque no tengan la última palabra). Siguen las directrices que ordenan las instituciones futbolísticas, encabezadas por la Liga, por lo que muchas veces actúan en base a una hoja de ruta casi obligatoria. Mantienen una estrecha relación con estos organismos, lo que algunas veces favorece al Málaga. Al margen del logro de la reducción de la deuda (aunque fuese por la venta de futbolistas), los dirigentes afrontan ahora la difícil relación con el propietario de una forma directa.

Lo negativo: Deben saber que sus decisiones nunca son definitivas, por lo que pueden ser revisadas. Pese a su cualificación, son empleados de una empresa (no los dueños). Aunque la propiedad sigue estando lejana y dispongan de los poderes para la dirección del club, nunca tendrían que acaparar un protagonismo que no les corresponde. Mirando hacia abajo e incluyendo entre los gestores a la dirección deportiva, desde el club también cometen los mismos errores que los propietarios: a veces deciden sin consultar. Esto ha llevado al distanciamiento con Javi Gracia, que se siente incomodado desde dentro. A todo ello hay que unir la culpa que les atribuye la afición por los traspasos. Buscaron unos ingresos imprescindibles, pero la presencia de un fondo de inversión y la venta final de Darder al disponer de una cláusula que lo obligaba a salir enturbiaron más las operaciones, además de reducir el potencial de la plantilla.

Cuerpo técnico

Lo positivo: Destaca por su trabajo constante y la espectacular etapa de buenos resultados en la primera vuelta de la campaña anterior. Con la salida de jugadores (invierno y verano anteriores), el equipo se debilitó y la trayectoria bajó ostensiblemente. Javi Gracia, además, apostó por Castillejo y consolidó a Juanmi y Samu (los tres fueron vendidos por 24 millones, aunque el club se quedara solo con 17). De esta forma, el técnico elevó el patrimonio de la entidad. Y esta campaña ya ha hecho debutar a otros dos: Pablo y Ontiveros. El entrenador navarro y su equipo siguen buscando soluciones y no las encuentran o no existen en la plantilla.

Lo negativo: La trayectoria del equipo comenzó a bajar al comienzo del año, en enero, y nunca se observó una reacción consistente, ni la pasada campaña. El cuerpo técnico se sintió molesto por algunas decisiones (activas o pasivas) y se distanció poco a poco de la dirección deportiva y el club. Las declaraciones de Gracia tras el choque del Camp Nou, recién vendido Darder, acentuaron las discrepancias. En el propio club creen que debió contar más con algunos jugadores que fichó la dirección deportiva, aunque él es el que mejor conoce a los futbolistas.

Ahora, con todos los frentes abiertos, se complica la llegada de una solución, salvo que algunos puedan ceder o se rompan las hostilidades y las decisiones que se tomen sean acertadas. En caso contrario, si todo siguiera como hasta ahora, el devenir del Málaga seguiría complicándose.