Malaga CF
Cop presiona a Velázquez en el partido del sábado.
Cop presiona a Velázquez en el partido del sábado. / Ñito Salas

En este Málaga defienden todos

  • En su historia en Primera División solo hubo una temporada en la que encajó menos goles a estas alturas del campeonato, la 1972-73

Desde el pasado sábado el Málaga cuenta con un balance positivo en el ‘goal average’ general (la diferencia entre los tantos marcados y encajados). Hace apenas dos meses era impensable este dato positivo en un equipo lastrado por sus manifiestas dificultades en la definición. Y aunque el 3-0 frente al Getafe permitió dar la vuelta a la tortilla, tampoco es que el equipo ande sobrado de goles –continúa por debajo de la media de uno por partido, 21 en 23–, pero la estabilidad ha llegado merced al espíritu de sacrificio colectivo. En este Málaga, está claro, defienden todos.

No fueron pocos los que, además de abandonar el estadio La Rosaleda satisfechos por la victoria contundente frente al Getafe y casi extasiados por las maravillosas apariciones de Juanpi, incidieron en los elogios a la pareja de delanteros. Charles y Cop se han convertido en piezas indispensables en el engranaje del Málaga. Y no por la que debiera ser su misión, marcar goles. Es cierto que el brasileño ya acumula nueve, pero lo que el aficionado valora más es su entrega, su presión y su tenacidad. En definitiva, su compromiso.

En esa misma línea que su compañero en la vanguardia se exhibe Cop semana tras semana desde que recuperó la titularidad. Su férrea presión arriba y su movilidad, cualidades que no eran precisamente las que avalaron su fichaje, han provocado que el seguidor malaguista lo valore muy por encima de su muy pobre cifra de goles (solo uno, en Vallecas, aunque paradójicamente fue decisivo en el cambio de rumbo del equipo). El delantero croata ha asumido su rol en el Málaga y se ha ganado los elogios en privado de sus compañeros, conscientes de que ese trabajo oscuro dificulta en exceso la salida del balón del rival y, como consecuencia, una circulación más o menos fluida.

No cabe duda de que el retorno de Camacho ha sido crucial en la resurrección de este Málaga. En torno a él todos sus compañeros parecen mejores. Pero sería injusto no poner en su justo lugar al resto de los componentes del once. Y no solo los dos puntas. Los teóricos extremos también tienen un papel crucial para que a la pareja de centrocampistas (el aragonés y Recio) no se les acumule el trabajo. Si la presión de Charles y Cop ya obliga a un sobresfuerzo al contrario –lo que descarga de tarea a los ‘pivotes’–, el papel de los futbolistas de las bandas también supone una aportación imprescindible en la solidez del equipo. Más que nada, porque cierran la salida del balón a través de los laterales y sitúan la línea de presión en la divisoria.

Precisamente la exigencia de esa contribución al colectivo ha influido en determinadas decisiones de Javi Gracia. La más importante, probablemente, fue durante tantos meses la presencia en punta de Amrabat, y no en la banda (como sucedió con Tighadouini, por ejemplo). El navarro y sus ayudantes del cuerpo técnico entendían que los dos internacionales marroquíes eran un tanto ‘dispersos’ a la hora de trabajar si actuaban en uno de los flancos. También por esa razón el entrenador ha adaptado ‘por fuera’ a jugadores que no destacan por su velocidad y sí por su participación en el juego, tanto defensivo como ofensivo. De ahí que en la derecha hayan actuado Duda, Pablo y, parece que definitivamente, Juanpi.

Igualmente, la importancia de contar con dos delanteros de trabajo intenso para acelerar el ritmo de robo de balón llevó a Gracia a las pocas jornadas de iniciarse la pasada temporada a olvidar la figura del segundo punta. De ahí que entonces Luis Alberto o Portillo dejaran de tener opciones (también Pablo Pérez, aunque ya de salida se intuía que no contaba) o que esta misma campaña futbolistas como Espinho, Duda o Juanpi hayan sido empleados siempre en una de las bandas. En realidad Cop ha debido asumir las funciones que desempeñaba Juanmi, aunque el croata no se muestre tan eficaz cara al gol.

El resultado de este espíritu colectivo se refleja en los datos. El Málaga solo lleva en la actualidad 20 goles encajados, la segunda mejor cifra en toda su historia en Primera División. Solo en la temporada 1972-73 estuvo por debajo, con 18. Entonces, bajo la dirección de Marcel Domingo, el equipo cerró el campeonato con 29 tantos recibidos en 34 partidos. No parece fácil igualar aquel promedio de eficacia defensiva, aunque el equipo marcha por buen camino. Esta Liga ha dejado su puerta a cero en nueve ocasiones cuando en la pasada temporada al completo únicamente lo logró en diez. Todo esto explica el malestar de Gracia por el tanto marcado por el Eibar, ya en la prolongación después de un gran encuentro, con el equipo ya más pendiente de marcharse al vestuario. Para el entrenador blanquiazul fue un borrón después de una excelente actuación en la que quedó clara constancia de que en este Málaga defienden todos.