La 'nueva era' de Víctor, en marcha

Contreras, Jofre, Rodríguez, Morales, Oria y Dóniga./Ñito Salas
Contreras, Jofre, Rodríguez, Morales, Oria y Dóniga. / Ñito Salas

Víctor estuvo de nuevo muy arropado en su puesta de largo, donde el técnico destacó la presencia de Contreras y elogió a Torres y a Adrián

BORJA GUTIÉRREZ

Una nerviosa expectación y la sala de prensa Juan Cortés de La Rosaleda semillena, recibieron al nuevo inquilino del banquillo blanquiazul. Con algo más de media hora de retraso llegó Sánchez del Amo, quién se disculpó ante los presentes y prometiendo que no volvería ocurrir. La razón es que el entrenamiento en el estadio Ciudad de Málaga, en la otra punta de la ciudad, se retrasó por una extensa reunión del técnico con los futbolistas, en la que comunicó cuáles son sus planes.

Antes de que empezara todo pasaron por allí dos miembros del equipo de Muñiz: Álvaro Reina, que ejercía como segundo entrenador, y Toni Mengual, como preparador de porteros, que se despidieron de los miembros de la secretaría técnica y de los empleados del club. Señales de un cambio exprés. Ahora esperarán a una nueva oportunidad; Reina se quedará por la provincia (es de Benamargosa), mientras que Muñiz seguirá viviendo en la Costa del Sol, entre otras razones porque sus hijas estudian aquí. Caminero quiso acordarse de él en la presentación de su nueva apuesta para agradecerle las 34 jornadas dirigidas.

Pero eso ya es pasado y por el Málaga vuelven a pasar caras nuevas. Aunque algunas no tanto. La presencia del exmalaguista Koke Contreras contrastaba con las menos conocidas de Morales, Oria y Dóniga, el equipo con el que Víctor ha aterrizado en Martiricos. Contreras se incorpora para completar ese cuerpo técnico del primer equipo y supone una escalada exponencial desde que volviese a la entidad blanquiazul para enrolarse en el juvenil de Liga Nacional al principio de la temporada 2017-18. Ese mismo año subió al filial tras el despido de Manel Ruano por parte de Antonio Tapia (que llevaba poco tiempo en el cargo tras sustituir a Miguel Calzado como director de la cantera). Ascendió para ser el entrenador de porteros de Dely Valdés y formó parte de la promoción a Segunda B. En ese mismo puesto estaba cuando le sonó el teléfono para la propuesta que acaba de firmar. Esto se pudo adelantar en la época de Bernd Schuster, pero por su falta de experiencia en el trabajo diario se le descartó.

Elogios al exportero

Su nuevo 'jefe' no escatimó en elogios hacia el exguardameta del Málaga y del Real Madrid, entre otros. Precisamente de su pasado blanco se ha forjado esta relación laboral: «Tener la oportunidad de incorporarle no sólo me alegra profesionalmente por su capacidad, también es una alegría tremenda personalmente. Koke y yo fuimos compañeros en el Madrid varios años, hemos tenido buena relación en los veteranos del Madrid y de la selección, donde coincidimos frecuentemente», explicó Víctor.

Al lado estaban los de siempre: los consejeros consultivos Francisco Martín Aguilar y Ben Barek. Faltó esta vez Benítez. Pero esa no fue la ausencia más sonada. Al que más se echó en falta fue al presidente y propietario, Abdullah Al-Thani. No estuvo el jeque, pero tampoco nadie de su familia, ni siquiera su hija Hamyan, quien ha adquirido posiciones en el club en los últimos tiempos. Sí estuvieron presentes Joaquín Jofre y Juan Rodríguez, mano derecha de Caminero.

Arropado por la mayoría de personalidades del día a día del club, el nuevo técnico argumentó cada una de las preguntas que le formularon, con una actitud muy positiva; didáctico y ágil. Su mensaje era claro, quiere empezar una nueva etapa, una nueva era. Una nueva y corta, de solo ocho jornadas. Por eso sus ideas debían ser más claras y frescas de lo habitual. El único momento donde decidió pasar de puntillas fue cuando le cuestionaron si había hablado con Míchel, exentrenador del Málaga y técnico con el que Víctor comenzó en la élite de los banquillos como ayudante. Le acompañó en Getafe, Olympiacos y Sevilla. Pero aún así negó que le hubiese pedido consejo y eludió seguir por ahí y decidió pasar rápido del padre al hijo, Adrián González. Intentó salir del lío de relacionar este vínculo parental elogiando al medio centro: «Es el capitán del equipo, me atrevo a decir que buque insignia del vestuario en estos momentos, y hemos hablado con él, porque entendemos que es un jugador muy importante. Queremos seguir potenciando esto», sentenció, como el que se quita un peso de encima.

Más fluida fue la respuesta sobre Miguel Torres, al que le abre de nuevo las puertas a sentirse jugador. El defensa no ha disfrutado de ningún minuto esta temporada y el nuevo técnico, que lo tuvo al mando en varias etapas ha dejado claro que con él «empieza de cero». Insistió en que «con su experiencia y calidad, con la trayectoria que tiene, es un jugador que puede aportar mucho al equipo».