Ontiveros entra en vereda

Ontiveros conduce el balón en el partido ante Las Palmas, en el que tuvo una actuación destacada. /Agencia LOF
Ontiveros conduce el balón en el partido ante Las Palmas, en el que tuvo una actuación destacada. / Agencia LOF

El marbellí madura en la toma de decisiones en el campo y empieza a ser más constante en su juego

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El talento no siempre asegura el éxito deportivo, pero casi nadie que haya visto jugar a Ontiveros puede dudar de sus condiciones para triunfar. Bien distinto es que lo consiga. Que el marbellí entre definitivamente en vereda podría ser otro de los logros en la gestión del grupo de Muñiz, pero ya se sabe que siempre puede haber sorpresas con el canterano, que ha dado la de cal y la de arena, pero al que se observa una madurez desconocida en sus prestaciones, sobre todo en lo que concierne a la toma de decisiones en el campo.

Ontiveros, que debutó oficialmente con el primer equipo el 21 de noviembre de 2015 (una derrota por 2-0 en Cornellá), ha tenido un comportamiento guadianesco desde entonces, pero ahora atraviesa una de sus mejores etapas y, sobre todo, destaca en el campo por una mejor toma de decisiones y un mayor trabajo defensivo. Sin embargo, siempre queda la duda: ¿asistimos al fin a la consolidación del extremo malagueño?

Fue el mejor malaguista en Las Palmas, encadena tres partidos de titular y ha ofrecido ya dos pases de gol en los triunfos ante Alcorcón y Tenerife

Hace justo un año Ontiveros, que salió de la cantera del Betis por un incidente de indisciplina, volvió a ser castigado por otro episodio grave de comportamiento en el Málaga, tras un severo tropiezo del equipo en Mestalla (5-0). El jugador fue apartado y ya no terminó de confirmar el repunte que había mostrado a las órdenes de Míchel al final de la temporada 2016-17. Un espectacular gol al Deportivo ( para un 4-3 in extremis) en La Rosaleda fue la mejor muestra de ello, pero la última campaña acabó en fiasco, con 380 minutos jugados en la primera mitad, con el Málaga en Primera, y 635 en la segunda parte, en su cesión al Valladolid en la división de plata, cuando su relevancia en el ascenso fue mucho menor de la esperada.

Un único borrón

Aún entonces Ontiveros no tenía clara la fórmula para poner su talento, fantasía y desborde al servicio del equipo. Tomaba decisiones equivocadas según la fase del partido y el lugar del campo y pasó a ser suplente para Sergio González por esta razón. Sin embargo, ahora el jugador se ha hecho con una plaza de titular en el once malaguista. Tras dar sendos pases de gol decisivos ante el Alcorcón y el Tenerife a Blanco (en dos goles que a la postre significaron seis puntos), Ontiveros se ha hecho con un puesto en la banda derecha y ha jugado de salida ante el Tenerife, el Córdoba y Las Palmas, cuando fue el mejor de su equipo.

Su único borrón fue la expulsión frente al Alcorcón casi al final del choque, en una acción evitable, pero en la que lejos de un exceso gratuito trataba de frenar una acción ofensiva rival. Es precisamente en esa faceta donde se ha producido una de las transformaciones. Ontiveros ahora se faja sin el balón y es solidario con el grupo. Además, en el plano ofensivo no ha perdido brillantez ni desborde, fruto de su potencia en la arrancada (un tren inferior fuerte), su cambio de ritmo y desborde. Sobrado de descaro, quizás es en el último pase, porque mantiene una tendencia acusada a la finalización individual, donde aún le queda más margen de mejora.

Trabaja más en defensa y donde más margen de mejora puede tener es en el último pase

En cualquier caso, la satisfacción del técnico malaguista, Juan Ramón López Muñiz, es evidente, como reconoció en una entrevista reciente con este periódico. «Estos jugadores (en relación a los canteranos que participan con el equipo) están rindiendo bien, y no sólo el domingo, sino en el día a día. Se van ganando una oportunidad», manifestó.

Va a ser necesaria mucha mano derecha y habilidad en el trato con el jugador (ya con 21 años), un talento «salvaje», como reconoció Míchel. «Yo creo que es un producto de la naturaleza. Es un tío que hace cosas imprevistas. El tema está en él. El creador de todo esto, que no sé quién ha sido, le dijo: «Usted va a ser rápido, potente, hábil, va a tener calidad, le va a pegar al balón, va a jugar en la derecha y en la izquierda...». Pero no sé qué es lo que tiene en la caja de cambios. Esa idea de hacer a veces lo que le da la gana no se puede frenar, pero entendemos que todo eso debe utilizarlo en situaciones donde salga beneficiado. Ahí está el jugador, que quiera hacernos caso a nosotros o al entrenador que tenga en el futuro, o que quiera hacer caso a su duende», reconoció de forma muy gráfica el técnico madrileño.

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