Ontiveros, la ilusión blanquiazul

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

Está claro que el Málaga cumplió ayer con creces, pese a las dificultades, con un partido de gran nivel, atrevido, eficaz y alegre ante una afición que llevaba cinco meses esperando un triunfo en casa. El equipo necesitaba cambiar el rumbo, su cansino paso que lo alejaba cada vez más de la zona alta de la tabla, y lo consiguió, entre otras cosas, por una nueva exhibición de Ontiveros, un canterano que va a más, que sigue creciendo y madurando a medida que se acerca el final del campeonato. El marbellí lleva ya algún tiempo echándose a sus espaldas en juego ofensivo blanquiazul (también se sacrificó atrás), y su calidad y descaro le están permitiendo brillar en casi todos los partidos. Ontiveros continúa en estado de gracia y tiene la llave para que el cuadro blanquiazul mantenga viva la llama del ascenso. Ayer rompió el partido al ser objeto de un penalti y con su posterior gol de lanzamiento directo cuando acababan de expulsar a Keidi. Es ya una estrella casi consolidada, la gran esperanza, la ilusión blanquiazul. Víctor lo cambió cuando su cansancio y los golpes de los contrarios hacían peligrar su integridad física. Ahora llega el descanso, los puntos del Reus y la recuperación de la quinta plaza...

Juan Carlos y Koné se apuntan al espectacular final del campeonato. Casi ocho meses después volvió ayer el lateral izquierdo tras una larga lesión (jugó cuatro partidos de Liga y uno de Copa), mientras que el marfileño lo hizo seis meses más tarde. Pese a su falta de ritmo de juego, Juan Carlos salió muy reforzado en los sesenta minutos en los que estuvo en el terreno. El delantero, sin embargo, sólo participó en los últimos minutos. Víctor tendrá más munición para los tres compromisos.

Jugar con diez no siempre es un desastre; ayer más bien fue todo lo contrario. La expulsión de Keidi, que no anduvo fino en el partido y menos en la jugada de la falta que lo mandó al vestuario (el árbitro también la pudo solucionar con una amarilla), parecía un 'handicap' demasiado peligroso, pero pronto se observó que el Málaga no se iba a echar atrás y que comenzaba a brillar a gran altura también con uno menos. No perdió su vocación ofensiva, quería aumentar la cuenta goleadora y amenazaba sin parar. Y, para colmo, Ontiveros marcó el segundo en el descuento de la primera parte. Un premio justo.