Un parapenaltis de «25 años más IVA»

Kieszek exhibe la bufanda del Málaga ayer en el acto en San Miguel./Salvador Salas
Kieszek exhibe la bufanda del Málaga ayer en el acto en San Miguel. / Salvador Salas

Kieszek, que se perfila como titular el sábado, detuvo cinco de siete penas máximas la pasada campaña

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Parapetado en la idea de que no se sabía expresar bien en castellano, cuando realmente sí lo hace, el guardameta del Málaga Pawel Kieszek (Varsovia, 1984) sorprendió ayer a propios y extraños con su sentido del humor y su tono desenfadado a la hora de responder a las preguntas. Kieszek bromeó con su edad («25 años más IVA», que son 34) y soltó un escueto «tengo Internet en casa» cuando le plantearon qué referencias tenía del Málaga. En ningún caso trataba de faltar al respeto al profesional, pero sí de distender el ambiente y relativizar muchos tópicos que se oyen en el fútbol. En el corazón de la fábrica de San Miguel, no tuvo problemas en tirar una cerveza de un grifo especial que ha diseñado la empresa, con el escudo del Málaga y las franjas blanquiazules (que, de hecho, se ha colocado en varios locales de hostelería de la ciudad).

El polaco avanzó que seguirá otro año más en el Málaga si se logra el ascenso a Primera y que, de lo contrario, está pactado su regreso al Córdoba

Kieszek, adquisición oficializada en el día que expiraba el plazo del mercado de fichajes y la undécima y última de las incorporaciones, confesó ayer –después de un gesto de complicidad con el director deportivo, Caminero– que seguirá otra campaña más en el Málaga si hubiera éxito deportivo: «Tengo una cláusula. Si el Málaga sube, entonces tendré un año más. Si no, tengo el acuerdo con el Córdoba para ir». El acuerdo es casi una cesión (encubierta), ya que el Córdoba había dejado a él y al churrianero Edu Ramos (este se fue al Cádiz) fuera de la plantilla por el límite salarial.

El polaco era un ídolo en la ciudad de la Mezquita. En dos años se ganó el cariño de la afición. En la última campaña, en concreto, detuvo cinco de los siete lanzamientos de penalti que le tiraron. Tras las primeras 28 jornadas (se perdió las cuatro iniciales por lesión) ya había parado esa media decena y era el líder en esa faceta entre Primera y Segunda. Paró ante el Granada (Adrián Ramos), Gimnastic (Javi Delgado), Zaragoza (Borja Iglesias), Tenerife (Juan Villar) y Valladolid (Gianniotas). Sólo le batió Yeray González (Cultural Leonesa), en la decimosexta jornada. Y, ya casi al final, Cucho Hernández (Huesca).

En una muestra de compromiso, jugó una campaña en el Córdoba con una lesión en un dedo

Kieszek protagonizó la jugada que cambió el destino de la temporada y cimentó el milagro con Sandoval. Un penalti abortado a Gianniotas evitó el 0-2 en el marcador. Luego llegaron la expulsión de un rival y la remontada para ganar por 2-1. A partir de ahí, el equipo, que llegó a estar a trece puntos de la zona de salvación bien entrada la segunda vuelta, logró algo impensable, seguir en la categoría.

Incertidumbre

Pese a ello, Kieszek se vio fuera del equipo por la restricción del tope salarial impuesta por LaLiga a sus clubes.Su futuro se sumió en la máxima incertidumbre, pero se unió al equipo al que se había enfrentado días antes en un amistoso en Marbella (1-0 para los blanquiazules). «Fue un poco complicado. Todo pasó muy rápido. Hasta el último día no sabía a dónde iba, y el Málaga era muy buena opción», dijo. «Todo comenzó dos o tres días antes del final de la 'ventana'. El último fue un día loco. No sabía qué iba a pasar. Nunca me tocó eso. Toda mi carrera tuve cosas preparadas antes y para mí fue distinto», añadió aludiendo a su paso por el Polonia Varsovia, el Egaleo, el Sporting Braga, el Vitoria Setubal, el Oporto, el Roda y el Estoril. Kieszek tuvo tiempo de sobra de aprender portugués, pero tampoco se le da mal el español. Sin embargo, en dos años en Córdoba rechazó entrevistas y sólo habló una vez en rueda de prensa, sorprendente vista su desenvoltura.

El nuevo portero malaguista, que ya fue convocado en Almería, sólo fue cauto en relación a si cree que va a estar en el once el sábado (18.00 horas), ante el Tenerife: «No sé si voy a jugar. No sé nada. Competimos todos y tienes que estar preparado para jugar». Ahí tuvo que acatar la disciplina propia de cualquier equipo, e incluso destacó la buena intervención final de Munir (a bocajarro ante Juan Ibiza) en el estadio de los Juegos Mediterráneos: «Estuvo muy bien. Lo más importante es el equipo. Estoy aquí, nada más, y si puedo ayudar, fantástico». Pese a su modestia, no se descarta a la postre una pugna cerrada entre los dos por el puesto. Pese a sus 34 años, no ocultó que le agradaría poder tener una oportunidad en Primera: «Es un sueño de todos. Estar en equipos 'top'. Tengo 25 años más IVA... todo es posible. El objetivo es disfrutar del fútbol, estar con salud. Si puedo jugar, pues muy bien».

Finalmente, no se atrevió a asegurar si el Málaga era el mejor equipo de Segunda. Le pudo la cordura con sólo tres partidos celebrados. «Si en la jornada 42 estamos en esa posición, diría que sí. Creo que tendremos que pasar por momentos más complicados, seguro. Somos un equipo muy bueno de Segunda, eso sí», dijo el polaco, tan comprometido que se pasó casi toda una temporada en el Córdoba (la 2016-2017) con una fractura en el dedo meñique de un pie. Sólo se operó en el tramo final con la permanencia ya amarrada. 

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