El partido con más y mejores ingredientes

Suspense y errores aparte, a pesar de la categoría en algunas fases hubo juego de calidad. El ritmo resultó demasiado alto, igual que la entrega de los dos equipos y la emoción

Ontiveros busca el centro ante la presión de Raíllo. /LOF
Ontiveros busca el centro ante la presión de Raíllo. / LOF
PACO CAÑETE

La risa va por barrios. Una frase que conozco desde pequeñajo y que siempre he interpretado como que cada uno disfruta sus alegrías. Un día te toca a ti y otro me toca a mí. Este fue mi pensamiento en cuanto Aitor Gorostegui pitó el final. Hace 10 días fueron los seguidores del Granada los que celebraron la victoria de su equipo. El sábado esa jubilosa satisfacción correspondió tanto al iluminado centro de nuestra ciudad como a todos los barrios, incluidos los que tienen contadas bombillas de navidad. Así es la vida y a ella contribuye el fútbol como un fenómeno de masas. Los derrotados adoban el desencanto con los argumentos habituales de mala suerte y de ciertas decisiones del árbitro. En rara ocasión señalan los méritos del equipo contrario.

En el campo balear creo que presenciamos el encuentro con más y mejores ingredientes futboleros de los diecisiete que lleva disputados el conjunto dirigido por Muñiz. Suspense y errores aparte, a pesar de la categoría, en algunas fases hubo juego de calidad a cargo de los dos contendientes. El ritmo resultó realmente alto, como la entrega de los que defendían a unos y otros colores. La emoción subió de tono. Hubo ¡uys! para inflar el marcador. A lo largo de los 94 minutos, Mallorca y Málaga demostraron que para ascender tienen que protagonizar choques de este tipo. El ganador de la tarde sabatina sufrió, quiso y supo. Incluidos los inevitables errores, los blanquiazules materializaron el marcador que ilusionaba a sus seguidores. Por todo, al filo de las ocho de la tarde la risa iba por barrios… ¡de Málaga!

Va de apuntes sobre el partido. 1) La ovación con que la afición mallorquina despidió a los suyos indica que, a pesar del marcador en contra, estuvieron bien. 2) El 1-2 final señala que el Málaga, para llevarse los tres puntos, plantó cara y juego a los bermellones. 3) Me encanta reconocer que Cifu nos ha demostrado a muchos que tiene sitio en el conjunto. En este partido, a pesar de que el contrario cargó el juego por su banda para que su ídolo Lago Junior se luciera, el que le echó bemoles y dijo «Aquí estoy yo» fue Cifu. Actuó de lateral, jugó de extremo y para completar su actuación marcó el gol del triunfo. 4) Dani Pacheco, el de Pizarra, demostró lo que de él deseaba y esperaba la afición: que tiene fútbol. Y, ¡qué casualidad!, luce el dorsal número 22. ¿Por qué será? Desde niño Dani viene demostrando su calidad. En el Málaga puede elevar su carrera hasta lo más alto. Veremos. 5) Hace días se publicó que Muñiz y Dani Pacheco tuvieron una conversación de más de media hora en una sesión de entrenamiento. Tuvo que ser muy importante el argumento del entrenador. Tanto, como los anhelos del futbolista. Dani 'explotó' vestido de blanquiazul. Atrás, enmedio y arriba dio una lección. La primera…

Seguimos con más apuntes. 6) Deseaba que Ontiveros entrara en el partido. Lo hizo en el minuto 62 por un desafortunado Juanpi. El futbolista de Marbella taponó la banda de Cifu y tuvo arrestos para atacar con juego y ganas. Hoy repito que Ontiveros está en la onda que puede convencer de una vez por todas. 7) Harper vuelve por donde solía antes de la lesión. 8) N'Diaye me parece un buen jugador atípico. No entiendo que, dada su complexión, ruede tantas veces por el suelo. En cuanto a su rendimiento, es irregular, aunque su concurso es fundamental en esa carrera por el ascenso. Apunte número 9 dedicado a Lacen, al que hasta ahora no había presentado positivamente. En esta ocasión tengo que felicitarle porque una intervención suya, con aparente frialdad, salvó el empate en los últimos compases del partido. Y 10. Munir, a lo suyo. Parar. Realizó una de matrícula. En el debe, que en córners y faltas laterales suele tropezar con sus compañeros cuando salta a despejar. ¿Será cuestión de gritar más? Por todo, al final del partido, 'suspiros de Málaga'. Muchísimos. Después, con la derrota del Alcorcón en su feudo, la risa va por nuestros barrios.

 

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