El peor balance defensivo, el día más importante

Carlos Fernández remata a placer bajo los palos el 3-2. /Ñito Salas
Carlos Fernández remata a placer bajo los palos el 3-2. / Ñito Salas

El Málaga recibe por primera vez cuatro goles en esta campaña

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Llegaba el Málaga más optimista que nunca al encuentro más importante de la temporada, y resultó que su balance defensivo fue el más pobre de 43 partidos de competición liguera, el de anoche el primero de la fase ascenso. Por primera vez en todo el curso el equipo encajó cuatro goles, en un choque nada fiel a muchos de los rasgos habituales de este tipo de encuentros. No fue un partido cerrado, sino que hubo seis goles más alguna que otra opción clara. No hubo un dominador claro, y sí muchas fases cambiantes, y no tuvo mucho que ver el mejor estado de forma y confianza con el que llegaban las huestes de Víctor Sánchez del Amo, que al final se han condenado a buscar la remontada el sábado en La Rosaleda.

Un parcial de 3-0 en el segundo tiempo y una mala noche de Ricca y Munir obligan al equipo a buscar la remontada el sábado en La Rosaleda

No fue el día en el capítulo defensivo del Málaga, y no fue tampoco el día de Ricca, implicado de una u otra forma en los tres primeros goles. El primero, un penalti ingenuo que llegó además en un momento inoportuno del choque, justo a renglón seguido del 0-1. No hubo discusión en el derribo de Ricca a David Simón. Tampoco llegó el uruguayo a anticiparse a Pedro, que le ganó la partida desmarcándose por dentro para recibir el pase de Fede Cartabia (2-2), y el argentino de nuevo centró a placer para el 3-2, en el que seguramente no hubiese sido ni necesario el remate casi bajo los palos de Carlos Fernández. El despropósito defensivo lo completó Munir, en un remate cruzado de Borja Valle, que no tapó bien Iván, pero que el guardameta, salvador tantas tardes del Málaga esta campaña, no logró tapar por su palo.

Cambios

El Málaga fue uno en el primer tiempo, en lo que pareció una continuidad de las estupendas sensaciones que ofrecía en el final de la temporada regular, y otro en el segundo, en el que desde la primera jugada se vio empujado por el rival y reculó demasiados metros para ceder la iniciativa. Seguramente en la fase clave del partido y, puede que de la temporada, acusó la baja definitiva de N'Diaye, el hecho de que Erik Morán ha llegado muy justo de físico a esta fase (después de mes y medio sin jugar) y de que Dani Pacheco como interior parece un recurso más para atacar que para defenderse o frenar a un rival desatado en su ofensiva. Los cambios de posición que ordenó Martí de Borja Valle, Fede Cartabia y Pedro también hicieron mucho daño en el entramado defensivo, hasta el durísimo parcial de 3-0, que también demostró una eficacia simpar del Deportivo en sus oportunidades.