PERDER EN DOS JUGADAS

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Dos jugadas con un mismo protagonista dieron al traste con el mejor Málaga que habíamos visto en muchas jornadas. Las dos jugadas se produjeron en momentos clave, al final de primer tiempo y al comienzo del segundo. Los dos tuvieron al mismo protagonista, Renato Santos, al que sólo Muñiz le ve cualidades para ser titular. En la primera jugada, su exceso de individualismo y su nula capacidad de asociarse evitaron un 2-0 que hubiese sido más que justo. Pero no, Santos se empeñó en disparar ignorando a dos compañeros que estaban solos delante de Rubén. La siguiente jugada fue un saque de esquina pésimamente ejecutado por el exterior malaguista, y en ese contraataque pamplonica hizo que llegara el 1-1. Ahí renació Osasuna, que había estado a merced del Málaga, como ocurriera en la primera vuelta, y mientras el Málaga perdió su fuelle para volver a las dudas. El equipo de Muñiz abandonó las virtudes de los 45 minutos iniciales y entró en sus habituales miedos. Osasuna, equipo curtido y guerrillero, lo advirtió y dio un paso adelante, el mismo que les valió para conseguir un 1-2 que ni los más optimistas de los navarros podían presumir por el juego de su equipo en la primera mitad, pero que a la postre sería corto.

Con el 1-2, el Málaga, muy aturrullado, sin creerse lo que estaba ocurriendo, entró en sus vicios y todo se fue al garete. Cada vez queda más lejos la ilusión de un ascenso que se está complicando por la nefasta racha de los hombres de Muñiz, que no paran de pedir ayuda a la afición pero están poco decididos a regalarles alguna alegría. Así no se va a ningún lado. Así nos quedaremos en Segunda y ahí el porvenir del Málaga es más que difuso.

El Málaga queda muy tocado con este resultado, mucho. Osasuna sale con alas, y reivindica una situación a la que ha llegado tras una racha más que elogiable. Siete puntos y el gol average es mucha tela. Una pena. Pero no estamos hablando de nada nuevo: se veía venir. No se puede seguir jugando tan mal y con tanto miedo.