Ojo de halcón

Pérdida de papeles

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Óliver de la Fuente Ramos es el 'nuevo Thomson'. Como el infausto escocés del robo de Dortmund, el novato vallisoletano demostró en Pamplona que la Segunda le viene muy grande. Sólo había que ver su rictus descompuesto para entender que el ambiente de El Sadar lo había engullido. Igual que aquel personaje en el campo del Borussia. Fue tal la pérdida de papeles que luego se las ingenió para redactar un acta que le permitiera salir indemne. Y me da que esta última actitud -endosarle la segunda amarilla a Blanco por reiteración en las faltas (hecho sin precedentes)- va a pesar más ante el CTA en el mes de junio. Al tiempo. Pero que De la Fuente Ramos tratara de justificarse en la expulsión de Blanco y que luego mostrara la roja a N'Diaye por una frase que no iba dirigida a él -sí lo hizo, por ejemplo, Juan Villar tras ser amonestado y el árbitro se encogió- no justifica que el Málaga se sumara el sábado y ayer a la pérdida de papeles del inefable colegiado. La actitud de N'Diaye fue intolerable en un profesional, igual que la mostrada por casi todos los jugadores en la recta final. También faltó reacción desde el banquillo, una llamada de atención para evitar el desaguisado de tanta amarilla. Al Málaga le habían salvado hasta el momento los resultados. Sólo así su presidente no existía y había quedado relegado afortunadamente al papel de extra. Pero Al-Thani, ansioso de protagonismo, se las ingenió para dejar otra vez la imagen del club a la altura del betún. Encima, hasta el delegado, la persona que debe congeniar con los árbitros y acercar posturas, se descolgó en Twitter con una forofada que dejó en evidencia hasta al propio entrenador, más consciente de que una vez pasada la batalla es absurdo entrar en guerra. Lo dicho: una absoluta pérdida de papeles.

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