PLATINI E INFANTINO, CULPABLES

JOAQUÍN MARÍN D.

Recordemos 2013. Un lustro que suaviza pero que no cura. Recordemos lo que nos hicieron a los malaguistas, lo que le hicieron al Málaga, en céspedes y despachos de Europa. Fuimos la víctima perfecta: pequeña, despreciada en su propio país por sus compañeros de competición, novatos en la élite... y lo más importante, con esa valentía que da la inexperiencia, ese desafío a los más grandes de Europa, ese pobre club de la pobre zona sur de España que meneó la silla de los mastodontes que gobiernan la política del fútbol en despachos cerrados y que huelen a naftalina. La historia ya la sabemos: un arbitraje calamitoso de un inglés llamado Craig Thomson nos privó en Dortmund de plantarnos, con merecimiento, en la semifinal de la Champions; y la UEFA se encargó después, o antes, o durante, de echar paladas de tierra a la tumba que nos habían preparado. De acuerdo, no pintemos una historia de héroes y villanos: el Málaga tuvo problemas económicos graves y desatendió pagos y plazos. Sí. Y ello ocurrió por el inexplicable paso atrás del presidente y de quien gestionara los fondos que sólo unos meses antes habían llegado en avalancha a La Rosaleda. Pero el Málaga no era el único que incumplía. Acabamos de saber lo que ya sospechábamos: que clubes como el PSG o el Manchester City se saltaron a la torera las mismas normas por las que fue castigado el Málaga sin jugar en Europa. Y que se las saltaron bajo la protección de Michel Platini, entonces presidente de la UEFA, y de Gianluigi Infantino, entonces su secretario general y hoy, tal vez como premio, presidente de la FIFA. Nos humillaron, nos subieron al cadalso ejemplarizante. Rompieron un sueño colectivo, una historia preciosa. Y lo hicieron al estilo de cualquier mafia. Recordemos.

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