El poder del Málaga de Víctor está en la media punta

Víctor, en el partido del pasado sábado ante el Elche. /ÑITO SALAS
Víctor, en el partido del pasado sábado ante el Elche. / ÑITO SALAS

El madrileño llegó y se decantó por un sistema fijo: 4-1-4-1. El 81 por ciento de los goles en esta etapa han llevado la firma de los futbolistas de segunda línea

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Cuentan los futbolistas malaguistas de los 80 ('la generación perdida', como se hacen llamar) que cuando empezaba la temporada el entrenador, Antonio Benítez, ponía un listón de goles como objetivo a cada línea del equipo. «Sólo con los que marcan los delanteros no nos vale», repetía el ilustre consejero consultivo malaguista. Los Canillas, Martín, Albis y compañía tenían su cuota asignada, igual que los laterales y los centrales. Entonces el equipo blanquiazul carecía de un delantero centro con capacidad para concluir la temporada con 15 o 20 goles. Ahora, casi cuatro décadas después, el éxito del Málaga de Víctor se sustenta precisamente en la media punta, en los llamados futbolistas 'de segunda línea'.

Últimamente los técnicos rivales han coincidido en catalogar al Málaga como «un equipo peligroso, con futbolistas rápidos y con gol». Probablemente hoy, en su comparecencia ante los periodistas coruñeses, José Luis Martí también incida en esta virtud. Y es cierto que ya en el tramo final de la etapa de Juan Ramón Muñiz tuvo un papel especialmente relevante Adrián, pero con la llegada de Víctor se ha producido la explosión de los medios punta.

Ontiveros, hoy por hoy el faro ofensivo del Málaga, abrió el marcador en Alcorcón y dio el pistoletazo de salida, al que se sumaron aquella noche el propio Adrián y Renato antes de que el marbellí dejara al guardameta local con las manos como un molde en un libre directo desde la frontal.

Blanco, 'señuelo'

Desde el primer partido Víctor se decantó por un sistema muy empleado por su antecesor (y, por cierto, muy cuestionado). Pero el madrileño tenía bien analizado al Málaga cuando veía los toros desde la barrera y entendió que el reto se centraba en conseguir explotar las virtudes de Blanco como 'señuelo'. Y se ha cumplido con creces. El equipo llega a los 'play-off' de ascenso con un balance espectacular en el capítulo ofensivo: 16 goles en siete partidos. Es decir, con un promedio superior a los dos tantos. No obstante, es incluso más llamativa la autoría de esa casi docena y media de tantos.

Al final el poder del Málaga de Víctor está en la media punta. Nada menos que trece de los referidos 16 goles llevaron la rúbrica de los futbolistas que se desenvuelven en el cuarteto de escoltas de Blanco dentro del sistema habitual con Víctor. Ontiveros y Adrián están a la cabeza de ese grupo (con 4 y 3 goles, respectivamente), pero también forman parte de él Renato y N'Diaye (con dos cada uno). A estos cuatro indiscutibles se sumaron el pasado sábado, frente al Elche, Boulahroud e Hicham, que actuaron el primero como interior y el segundo como extremo en la banda izquierda.

Tres excepciones

Junto a un tanto de Blanco, las otras dos excepciones proceden de los laterales. Una de ellas tuvo como protagonista a Cifu, que cerró el marcador frente al Oviedo (3-0) en una acción propia de un medio punta, con una incorporación 'por dentro' en la que aprovechó los huecos del rival y luego definió de maravilla tras el pase al hueco de Blanco. La otra se produjo el sábado ante el Elche, por medio de Ricca, de nuevo en un remate de cabeza.

Ese poder del Málaga en la media punta ha servido para acabar la temporada como un tiro, pero también para completar una segunda vuelta en la que el equipo sólo se ha quedado en cuatro de los veinte partidos sin marcar (sendos empates a cero contra el Tenerife, Las Palmas y el Deportivo, y el 0-1 más cercano contra el Mallorca). Todos estos datos lo convierten en un equipo respetado por los contrarios y desembocan en elogios a los futbolistas que deben aportar llegada y que en los tiempos de Antonio Benítez habrían satisfechos las exigencias ofensivas del entonces entrenador y ahora consejero consultivo.