RECUERDO AQUELLA NOCHE...

MANUEL CASTILLO

El fin de semana confirmó una realidad que nadie ha dudado en estas últimas jornadas. El Barcelona es campeón de Liga y Osasuna tiene ya asegurado su ascenso a Primera. El Málaga, por su parte, nos la ha jugado a quienes pensábamos que la esperada reacción era un hecho, en tanto que el Real Madrid enredaba más su situación y, a imagen y semejanza con el equipo que nos duele, el Málaga, ha vuelto a hacerlo mal y hasta ha sacado de sus casillas a 'don tranquilo Zidane', que tras el encuentro con el Rayo se subía por las paredes. Son, a vista de pájaro, los sucesos más descollantes de la pasada jornada que, en zonas de descenso, parecen estar sentenciados ya el Huesca en Primera, con el Córdoba y 'Nastic', más el excluido Reus, en Segunda. La lucha en estas últimas jornadas promete ser cruenta. Hasta el minuto 95 en algún partido.

Por lo que al Málaga se refiere, la situación está más que difícil. El Cádiz espera asido al paquete del 'play off' y los jugadores de Víctor, conscientes de que perder en el Carranza es casi perder también la opción de integrarse en ese paquete que ya por sí es peligroso. En mi larga trayectoria profesional mantengo imborrables, sobre algunas otras, tres noches tristes: la desaparición del Club Deportivo, la del robo (así, con todas las letras) en Dortmund y una promoción en Cádiz, donde un penalti fallado en la última serie costó perder un ascenso a Primera... Fue horrible aquella noche, casi a las dos de la madrugada, escribir la crónica con los cláxones y la algarabía de los aficionados gaditanos sonando atronadores por la Avenida de Carranza. Me entristece ya la posibilidad de repetir aquella noche... Aunque sea con un televisor por medio. Pero mantengo la esperanza de que el Málaga sea capaz de repetir en Cádiz otra noche, la reciente de Alcorcón. No creo que se pueda tachar a los jugadores malaguistas de una falta de actitud como lo ha hecho Zidane de los suyos, pero es que en el Carranza hará falta algo más: compromiso, arrojo, confiar en las propias fuerzas y no rendirse hasta que en el minuto noventa y tantos el árbitro pie el final. Los miles de malagueños que estarán allí pondrán el resto.