«No saltes y así evitas problemas», el aviso a Blanco

En el descanso los técnicos ya advirtieron al argentino de que la presión podía influir en el árbitro. La redacción del acta no ha gustado en el CTA y puede beneficiar al punta

Blanco, en una acción en El Sadar. /Agencia LOF
Blanco, en una acción en El Sadar. / Agencia LOF
Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El Málaga se lo temía. Llegó al descanso con ventaja, muy seguro, con el partido controlado. Pero los técnicos y los jugadores no las tenían todas consigo con el árbitro. Ya habían visto a De la Fuente Ramos algo desencajado, superado por el ambiente. Y por eso hubo un mensaje especialmente dirigido a Blanco: «No saltes y así evitas problemas». Pero poco importó porque en su primera acción de disputa en la segunda parte vio la segunda amarilla, justo delante del banquillo de Osasuna y ante la presión de El Sadar. Eso sí, la redacción del acta, sesgada claramente por el colegiado, puede beneficiar al argentino y al propio club en sus alegaciones.

«La segunda amarilla sólo debe mostrarse por una razón contundente». Esa es una de las 'reglas de oro' del arbitraje, una consigna que tienen los colegiados desde siempre. La expulsión por doble amonestación debe estar absolutamente justificada, de ahí la sorpresa del Comité Técnico de Árbitros (CTA) al comprobar en el acta el motivo por el que De la Fuente Ramos mandó a la caseta a Blanco cuando quedaba aproximadamente un cuarto de hora.

Durante la semana en el Málaga ya se temían lo peor con el colegiado vallisoletano debido a varios precedentes en campos con mucha presión, y ya en el desarrollo de la primera parte entendieron que el partido se le podía ir de las manos. Y así fue. De ahí que en un par de acciones de la segunda parte Blanco, tras la advertencia de los técnicos, evitara cualquier salto con un contrario. Hasta que se produjo la expulsión no cometió una sola falta y sí recibió una, en la mitad de campo propio tras un control excelente.

Lillo, minutos antes

Al término del partido Luis Hernández, entrevistado en Movistar Partidazo, recordó en particular los codazos de Lillo en varias acciones por alto. Poco antes de la expulsión de Blanco, en el minuto 70:16, el defensa local protagonizó esta jugada (en el círculo central) y dejó noqueado a Héctor. El delantero salió del campo malparado y algo mareado. Por cierto, a tenor de las imágenes, el futbolista al que se dirigió como un poseso N'Diaye antes de ser expulsado fue también Lillo.

«Estoy convencidísimo de que el Málaga va a reclamar», recalcó uno de los comentaristas del partido en Movistar Partidazo, Manu Sarabia, tras la segunda amonestación a Blanco. En las imágenes se observa claramente que el argentino no toma excesivo impulso y que salta con los brazos pegados al cuerpo, aunque, eso sí, levanta su mano derecha a modo de disculpa al ver al contrario (Torres) en el suelo. En el vestuario del Málaga esperaron pacientemente el acta de De la Fuente Ramos. Fue como en el Mallorca-Málaga de la Liga 2009-2010 y a cuatro jornadas del final. Con 0-1 por gol de Obinna en el minuto 86, Mejuto González pitó penalti en contra en el 90 al entender que Munúa había derribado a un rival cuando en realidad estaba en el suelo porque había sido empujado. Casi una hora después del final, el trío arbitral aún estaba vestido porque ya conocían el error cometido.

Esta vez, por fin, tras casi hora y media de espera se tuvo acceso al acta y la sorpresa fue mayúscula al leer que el motivo de la expulsión de Blanco era «infringir persistentemente las reglas de juego»; es decir, por reiteración en las faltas. Ese intento del colegiado de cubrirse las espaldas no ha gustado entre los dirigentes arbitrales. Además, en el CTA son conscientes de que la justificación de la segunda amarilla no tiene fundamento dado que el punta no había cometido una sola falta en la segunda parte.

Se da la circunstancia de que De la Fuente Ramos obtuvo en la temporada 2016-2017 el Trofeo Guruceta al mejor árbitro de Segunda (galardón de 'Marca') y que compartió la foto de los premiados con el hoy presidente del colectivo arbitral, Carlos Velasco Carballo. Esa campaña el vallisoletano acabó quinto por detrás de los tres ascendidos (Munuera Montero, Ocón Arraiz y Trujillo Suárez) y de Alberola Rojas. Por detrás figuraron Cordero Vega y Medié Jiménez. Después de dos años muy discretos es el único del cuarteto de aspirantes que no ha llegado a la élite.

Un árbitro 'serio' en Gijón

A la espera de las decisiones de Competición sí llama la atención la designación para el Sporting-Málaga. No sólo por la identidad del colegiado, sino por el hecho, muy significativo, de que pitó el fin de semana. El elegido –ya antes de la polémica de El Sadar– es el vasco Sagués Oscoz, que el domingo dirigió el Cádiz-Elche. Acabó la pasada campaña en la parte alta e incluso dirigió un partido de los 'play-off' de ascenso (Sporting-Valladolid), y es uno de los colegiados de Segunda más inmunes a la presión ambiental. Como sucede con el manchego Arcediano Monescillo, suele ser elegido para los partidos que se intuyen más 'complicados'.

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