Un mal día o un serio toque de atención

Adrián avanza con el balón y sortea a Mario Ortiz en el choque ante el Reus. /Ñito Salas
Adrián avanza con el balón y sortea a Mario Ortiz en el choque ante el Reus. / Ñito Salas

El Málaga, ante el riesgo que el ridículo contra el Reus implique un punto de inflexión negativo en el curso

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Hay que hurgar mucho en la hemeroteca malaguista para encontrar ridículos comparables al vivido el domingo ante el Reus (0-3). Ni el 4-6 del Hércules (18 de mayo de 2008), en uno de los días más tristes vividos por el actual entrenador, Muñiz, en La Rosaleda se acerca al batacazo reciente ante un rival al borde de la retirada. En un solo partido el equipo blanquiazul encajó más goles (tres) que en toda la campaña en casa (dos), y se pasó del 3-0 con el que se especuló semanas atrás ante la posible retirada del rival –en realidad el Código Disciplinario de la RFEF no hubiera aplicado ese tanteo, y sí uno más corto según el coeficiente de goles del equipo que sale del torneo– al 0-3 real. Ver para creer. Sólo los más veteranos tienen historias (como explica Paco Cañete en su artículo con la derrota en Puente Genil en Tercera en la temporada 1959-60) similares o más vergonzosas.

El equipo acusa cada vez más su falta de gol, las bajas, el menor ritmo en su juego de ataque y la pérdida de intensidad y sincronía en la presión

Tras el varapalo toca el análisis en el vestuario y fuera. ¿Fue un mal día o un severo toque de atención sobre unas carencias en el juego que empiezan a hacerse demasiado importantes? A estas alturas, a una jornada del ecuador liguero, de lo que más puede presumir este Málaga es de su clasificación (cuarto, en zona de 'play-off' de ascenso y a sólo tres puntos del líder) y de su cifra de puntos (36, que no es un mal promedio si se mantiene para optar al ascenso directo). El juego, las sensaciones, son otras.

Un Málaga que va a menos

Con más o menos sufrimiento en sus resultados, el Málaga hizo el pleno al quince en las cinco primeras jornadas. Lo ganó todo. Pues bien, en las nueve últimas totaliza once de los veintisiete puntos en juego. El declive es evidente, aunque parecía salir del bache con dos victorias de calidad consecutivas, en Mallorca (1-2) y ante un Cádiz enrachadísimo (1-0). Sin embargo, si se pasa la lupa por ambos partidos, hubo sendas decisiones arbitrales muy favorables para sus intereses: un gol anulado por un fuera de juego que no pareció ser en Son Moix y un penalti no pitado a Pau Torres, y que le pudo suponer su segunda amarilla. En los dos casos, con 0-0. Como el resultado registrado en el Carlos Tartiere, en una actuación muy pobre y conservadora de un Málaga sin ocasiones de gol. Aquel empate, el 22 de diciembre, casi quedó en el olvido con el paréntesis navideño, pero los síntomas quedaron reforzados el domingo ante el Reus. El equipo parece haber perdido muchas de sus señas de identidad, sobre todo la intensidad y la sincronía en la presión, además del compromiso general de todos.

Falta de gol

Los últimos encuentros también apuntan un problema clave: la falta de gol. Sólo tres en los seis últimos. No por casualidad Blanco anda deprimido en su juego. Seis goles en una primera vuelta (aún queda una jornada) dicen poco de la principal referencia realizadora de la plantilla, que sigue sin ver puerta fuera y que en los dos últimos meses ha bajado mucho en sus prestaciones. El argentino mantiene la confianza de Muñiz, seguramente ante la ausencia de alternativas. No lo es Héctor, y no hay más ahora en la primera plantilla. La cesión de Seleznyov, que podría anunciarse hoy, viene a paliar este déficit. Se trata de un 'nueve' contrastado y que llega avalado por Muñiz, que lo tuvo a sus órdenes casi tres años.

Sin capacidad de sorpresa

Lógicamente, no sólo es responsabilidad de Blanco la falta de gol. El Málaga se ha convertido en un equipo muy previsible, que no logra imprimir ritmo a sus acciones, todo en una categoría caracterizada por la igualdad y la escasez de futbolistas desequilibrantes. El equipo ha perdido desborde por las bandas, en las que Muñiz ha acabado apostando por Juanpi y Dani Pacheco, que asumen más un rol de interiores. Y con matices, porque si el primero no se oculta y asume responsabilidades, aunque muy fallón, al segundo le cuesta mucho asumir galones y apenas se deja ver más que en faltas o saques de esquina. N'Diaye tampoco es el del inicio de la temporada y a balón parado el equipo ha dejado de meter miedo y añora en parte a Luis Hernández en sus largos saques de banda. Aunque estaba siendo relegado al rol de desatascador en las segundas partes, el Málaga también añoró la baja de Ontiveros ante el Reus, y se ha notado el bajón de Hicham, que sumó en el primer tramo liguero y ya se ha caído del equipo, sin capacidad para mostrar una continuidad en sus prestaciones.

Primeros pitos a Muñiz

El técnico malaguista fue silbado el domingo al decidir prescindir de Cifu en el tramo final. Quizás fue el mayor gesto de disconformidad recibido desde la grada esta temporada. La afición no le perdonó que sacrificara al jugador con más pundonor en el campo. El cambio tampoco supuso jugársela hasta el final con un defensa menos. El técnico gijonés, poco tendente a cambiar el esquema de juego, retrasó a Renato al lateral. Se está mostrando hasta ahora con más éxito para tocar las teclas de la motivación del grupo (fue sobresaliente su trabajo este verano) que en hurgar en las carencias tácticas de los rivales, pero está obligado a tratar de sacar el máximo partido a esta plantilla.

Las bajas pesan

Durante la semana se habló mucho de la limitación del Reus con sólo doce profesionales. A la postre su rival afrontó el partido con dieciséis, no muchos más, pues Muñiz optó por dejar fuera de la lista a un decimoséptimo, Boulahroud. Iván y Hugo cerraron la convocatoria ante las bajas de Mula, Juan Carlos, Luis Hernández, Koné, Ontiveros y Torres, más un tercer portero (Andrés Prieto). En los últimos partidos ha sido notorio un bajón defensivo sin Luis Hernández en el campo y una pérdida de soluciones ofensivas sin Koné, que se 'rompió' cuando mejor se encontraba.

Sigue el incendio en el Reus, con jugadores y técnico enfrentados

La plantilla del Reus criticó ayer abiertamente las declaraciones que hizo su entrenador,Xavi Bartolo, el domingo en la sala de prensa de La Rosaleda, cuando acusó a la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) de presionar a sus jugadores para no jugar –«el acoso ha sisdo terrible», sostuvo–. En un comunicado difundido por la AFE y que consta de diez puntos, los futbolistas atacaron directamente al técnico : «No compartimos ni estamos de acuerdo con las declaraciones realizadas por nuestro entrenador tras el partido que disputamos en Málaga», decía uno de los puntos. «Nos parece sorprendente que nuestro entrenador nos critique después de ganar 0-3, pues rara vez se verá a un equipo competir sólo con doce fichas y con su técnico en contra» añadía otro: «En ningún momento nos hemos sentido acosados, como manifestó nuestro entrenador, por la AFE, el sindicato que nos representa». Los futbolistas reconocieron la visita del vicepresidente de la AFE, el malagueño, Jesule, en el hotel de concentración de Málaga «para interesarse por nuestra situación, y nada más, por ser consciente de la delicada situación que atravesamos». Más tarde, se retractaron de los dos puntos más polémicos del comunicado. Por otro lado, el club hizo efectivo el pago de las tres nóminas pendientes a Olmo y Querol un día antes del plazo marcado por LaLiga tras la denuncia de los dos jugadores al club por impagos mediante el proceso abreviado.

 

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