AHORA TOCA LEVANTARSE

SERGIO CORTÉS

Estos 'play-off' son tan cortos que no da tiempo a comerse el coco, a lamerse las heridas, a darle vueltas a los fallos, a bajar los brazos, a que aflore el pesimismo. Por eso hay que tenerlo muy claro: si el Deportivo se ha superado en tres días, ¿por qué no lo va a hacer el Málaga en dos? Además, una desventaja de dos goles nunca es insalvable. La Rosaleda va a apretar pocas veces y ni un solo malaguista debe pensar que la eliminatoria está perdida.

Que a los 11 minutos el porcentaje de posesión fuera de un 85 % para el Málaga refleja el brillante comienzo del equipo, que en un balance global de la primera parte pareció el equipo local. El Deportivo, apocado y timorato, mantenía a sus dos 'pivotes' pegados a la defensa, a gran distancia del delantero centro. La ventaja al descanso fue más que lógica.

Ontiveros ha sido el futbolista más desequilibrante de la Liga el último mes y medio. Ayer volvió a demostrar que el Málaga depende en exceso de él. Para bien y para mal. Dejó su mejor gol como malaguista (una 'folha seca' desde muy lejos, incluso después de que un resbalón le impidiera arrancar como pretendía), pero en la segunda parte se diluyó por completo en el juego y únicamente apareció en la falta lateral al palo que precedió al 3-2.

La baja de N'Diaye pesó muchísimo, demasiado. Se lanzaron las campanas al vuelo el sábado con Boulahroud en un simulacro de partido, a un ritmo bajísimo, y anoche quedó patente que ahí el Málaga tiene un serio problema. Y luego, cuando tocó rearmar al equipo, el recurso fue Erik Morán, cuyo trote delató que no está para grandes exigencias. El encuentro comenzó a descontrolarse en cuanto faltó consistencia en la medular.

Pero tampoco se puede regalar tanto entre la defensa y el portero. A Ricca le han salvado toda la temporada sus goles. Ayer volvió a dar la de arena y quedó retratado en los tres primeros goles, especialmente en ese penalti de infantil. Claro que Iván tampoco estuvo solvente, Luis Hernández no hizo la cobertura al compañero en el 4-2, Pau Torres estuvo poco contundente en el 3-2 y Munir entregó su palo en el 4-2.

Víctor tampoco estuvo especialmente acertado. El cambio táctico del Deportivo no tuvo respuesta, su apuesta por Dani Pacheco en una zona de nadie tuvo poco sentido y, además, no tirar de Koné cuando la zaga local había adelantado metros y transmitía confianza a las otras líneas fue un lujo.

Aun así, lo dicho: no hay tiempo para lamerse las heridas o bajar los brazos. Una desventaja de dos goles nunca es insalvable, así que Víctor y los jugadores deben saber que el sábado volarán porque La Rosaleda empujará como nunca.