Torres, condenado al ostracismo

Torres trata de superar a Lombán en un rondo en presencia de Pau Torres. /Germán Pozo
Torres trata de superar a Lombán en un rondo en presencia de Pau Torres. / Germán Pozo

La llegada de Brezancic le cierra la puerta a cualquier opción, porque la posición de lateral izquierdo era la única en la que tenía poca competencia

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Torres está condenado al ostracismo. Esa es otra de las conclusiones más evidentes una vez concluido el mercado invernal. El defensa madrileño, que ya tenía pocas opciones de jugar (e incluso de ir convocado) debido a la masiva presencia de zagueros en la plantilla, deberá esperar casi un milagro después de que el Málaga formalizara la incorporación de otro lateral izquierdo (Brezancic, procedente del Huesca).

A estas alturas no entraña el más mínimo riesgo asegurar que Torres es el último de la fila en el Málaga. Ahí están los datos: es el único jugador de campo de la plantilla inicial que no se ha estrenado y sólo ha entrado en las convocatorias en cuatro partidos de Liga (en Mallorca fue el descartado de la lista inicial). Tampoco es una situación que sorprenda porque ya en la pretemporada el entrenador, Juan Ramón Muñiz, fue claro con él con palabras y también con hechos. A la hora de la verdad siempre estuvo por delante del madrileño el joven marroquí Abqar, al que luego le penalizaron la llegada de Lombán (con la carta de libertad, tras cerrarse el mercado) y su muy discreta actuación en la Copa del Rey frente al Almería.

Elevada ficha

Ya antes de que llegara Muñiz la intención del Málaga era intentar desprenderse de Torres, aunque los dirigentes eran muy conscientes de la enorme dificultad que suponía. Primero, por la elevada ficha –renovó a finales de 2017 por dos temporadas más, hasta 2020, en una de las últimas gestiones de Francesc Arnau como director deportivo (aunque en el acto estuvo su sustituto, Mario Armando Husillos)–, y segundo, por sus continuos problemas físicos durante todo el ejercicio. En el club no gustó tanta sobrexposición por parte del futbolista a raíz de que se desvelara el romance con su actual pareja, la modelo y actriz Paula Echevarría. Y en especial, que aprovechara sus días de descanso para trasladarse a Madrid con el argumento de que, al estar lesionado, debería dedicar esas jornadas a hacer recuperación con los fisioterapeutas.

Las numerosas lesiones en el último año y medio han perjudicado al madrileño, al que todavía le queda una temporada más de contrato

Está inédito en la Liga y sólo ha ido convocado en cuatro partidos, siempre por lesiones de otros zagueros

Pero, independientemente de cuestiones extradeportivas, el gran problema de Torres se ha centrado en las lesiones. Hace dos temporadas únicamente estuvo en el dique seco en la recta final, precisamente en aquellas cinco jornadas en las que el equipo, bajo la batuta de Míchel, reaccionó a tiempo y evitó el descenso (a raíz de las victorias en Gijón y en casa frente al Barcelona). Pero la última fue desastrosa para él. En la primera vuelta únicamente figuró en tres convocatorias y disputó un partido, en el Pizjuán. En la segunda sí tuvo más continuidad, hasta once encuentros seguidos en los que sí pudo contar con él José González –jugó en tres, todos como titular–, pero a finales de abril volvió a caer lesionado.

Esta temporada tampoco comenzó bien para Torres, que en las primeras siete jornadas estaba lesionado o en el proceso obligado para coger ritmo. Dado que el club asumió que el madrileño no iba a encontrar equipo (su ficha es muy alta aun con la considerable rebaja tras el descenso), esos problemas físicos también contribuyeron a apostar in extremis por otro central, Lombán. A la hora de la verdad, cuando el que fuera la pasada campaña segundo capitán estuvo disponible y al cien por cien únicamente entró en las convocatorias debido a las bajas por lesión de Diego González (en un partido), Luis Hernández (en el primero de su prolongada inactividad) e Iván (en dos encuentros).

El único resquicio que le quedaba a Torres para asomar en la alineación se encontraba en la banda izquierda porque en el lateral derecho Muñiz cuenta con Cifu e Iván (más la opción de situar a Renato, por la que ha optado esporádicamente) y en el centro de la defensa el madrileño es el quinto en las preferencias del entrenador tras Pau Torres, Diego González, Lombán y Luis Hernández. La baja de Juan Carlos para lo que queda de temporada le daba opciones en caso de ausencia de Ricca –aunque Muñiz recurrió a Diego González ahí cuando fue necesario–, pero la decisión del club de incorporar a otro lateral zurdo, Brezancic, lo deja condenado al ostracismo.

 

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