El Málaga logra un triunfo con más claros que oscuros

Harper, que jugó los noventa minutos en Lugo, arranca en una acción en la que el árbitro pitó fuera de juego. /Agencia Lof
Harper, que jugó los noventa minutos en Lugo, arranca en una acción en la que el árbitro pitó fuera de juego. / Agencia Lof

El equipo mostró unión y capacidad de sufrimiento en el estreno para compensar sus carencias ofensivas

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

«Ha sido el típico partido de Segunda». Fue la frase más repetida por los expedicionarios del Málaga tras la cita en Lugo, antes de afrontar once horas por carretera en autobús (la llegada a La Rosaleda fue a las 9.30 de la mañana). El equipo sufrió para obtener los primeros puntos, si bien el triunfo dejó más claros que oscuros. El revés del gol local a los seis minutos dio escaso margen para adaptarse a la nueva realidad de una categoría física, exigente e igualada. Hubo carencias ofensivas y tres errores de bulto atrás, pero a cambio fueron evidentes la unión, la capacidad de sufrimiento y la ambición en la recta final. Junto a tres valiosos puntos, el estreno liguero dejó varias conclusiones.

Un grupo unido

La celebración del segundo gol, en una piña delante del banquillo, refleja hasta qué punto el Málaga sí es un grupo unido esta temporada. Desde la grada la sensación de solidaridad y compañerismo fue más que evidente, con continuos comentarios e indicaciones de unos a otros. En la charla del primer día de trabajo Muñiz ya insistió ante los jugadores en la necesidad de contar con un vestuario fuerte y de remar todos en la misma dirección. El cambio respecto a la pasada temporada es impresionante.

Falta de llegada y de gol

La remontada y el triunfo final no pueden esconder las carencias mostradas por el Málaga. Aunque es cierto que el campo era un patatal (el riego minutos antes del comienzo hizo que aparecieran madrigueras en distintas zonas), la realidad es que el equipo sufrió mucho en la circulación del balón, careció de juego entre líneas y dio síntomas de falta de llegada y también de estar muy corto de gol. Obviamente, sin opciones de remate claras también es complicado juzgar a los puntas, pero dentro del área local hubo poca sensación de peligro. Y ya se sabe que para optar al ascenso se requiere contar con un 'nueve' que garantice cerca de una veintena de goles o, en su defecto, con muchos tantos aportados desde la segunda línea.

Tres regalos

«Las tres ocasiones del Lugo han sido por regalos nuestros», sentenciaban en el equipo tras el partido. Sólo que los regalos fueron demasiado llamativos. El primero (de Ontiveros) costó un gol, el segundo (de Pau Torres) obligó a Munir a una espectacular parada, y en el tercero (de N'Diaye) le faltó más chispa al rival. Muñiz asumió el primero con rostro serio, recordó en el segundo al joven central cedido por el Villarreal que en esa zona y en una situación así (de presión del contrario) hay que quitarse de encima la pelota, y se desesperó tras el tercero con gestos ede malestar, muy elocuentes, al banquillo. Que las tres acciones fueran casi idénticas obliga a trabajar aún más en el aspecto defensivo.

Los tres regalos atrás contrastan con la fortaleza en la estrategia, la confianza de Muñiz en los jóvenes y la ambición mostrada al final

Muñiz dio dos serios avisos: uno a Ontiveros, al sustituirlo, y otro a Recio, por meterse en todas las trifulcas

Peligro en la estrategia

Durante casi todo el partido el peligro del Málaga llegó a balón parado (pese a que faltaba Dani Pacheco, posiblemente uno de los mejores lanzadores de faltas laterales y córners de la categoría). El potencial del equipo por alto era tremendo, con los dos centrales, N'Diaye, Harper, Adrián, Ricca, luego Blanco... En una categoría en la que el manejo de la estrategia tiene tantísimo valor, que el rival se vea obligado a dejar a un solo hombre para una posible salida –e incluso a ninguno en momentos de más apuro– contribuye a crear sensación de superioridad. Eso sí, el intenso trabajo realizado en la pretemporada no dio réditos en el primer compromiso liguero.

La cantera sí cuenta

Muñiz dijo en la víspera del viaje a Lugo que los canteranos cuentan y que él no mira de qué equipo viene cada jugador. El asturiano nunca ha sido dudoso en este aspecto en su trayectoria en el Málaga con distintos ejemplos (el más importante, la apuesta por Toribio cuando el equipo se jugaba la permanencia en Primera en 2010). La presencia de Harper como titular fue una recompensa para el malagueño de ascendencia escocesa, pero también un aviso a los componentes de la primera plantilla de que cualquier joven puede quitarles el sitio si se duermen en los laureles. Cada temporada tiene sus momentos, aunque a día de Hicham está por delante de Mula y, presumiblemente tras lo ocurrido en el Anxo Carro, de Ontiveros.

La salida de Cenk a un equipo turco de Segunda, a punto de cerrarse

El Málaga centra todos sus esfuerzos estos días en la 'operación salida' y en principio parece encarrilada una de las negociaciones. Si nada se tuerce, en las próximas horas el club cerrará la marcha del guardameta Cenk; en concreto, a un equipo turco de la segunda categoría. El acuerdo está casi pactado y únicamente queda la tramitación de los documentos. De este modo, en La Rosaleda se desprenderían de un futbolista cuyo fichaje despertó numerosas dudas hace poco más de un año. Cenk llegó después de la salida de Kameni y, como compensación al representante que hizo la gestión, se fichó a este portero, vinculado a su empresa de representación. Los escasos partidos de Liga disputados por el turco en el último lustro ya hacían que su fichaje entrañaba un enorme riesgo. Y ya en el tramo final de la pretemporada era el tercer portero...

No se permiten 'vicios'

Muñiz dio dos muestras el sábado de que no va a dejar pasar determinadas actuaciones. La primera se produjo antes del descanso, en una de las trifulcas entre los dos equipos y en la que Recio, como suele ser costumbre en él, estaba metido de lleno. El técnico lo llamó a gritos a la banda y con gestos ostensibles le ordenó que no insistiera en esa actitud que sólo perjudicaba al equipo local. Desde ese instante el centrocampista ya no se metió en más líos. El otro futbolista que recibió un serio aviso fue Ontiveros. Y no sólo por el error en el gol, sino por su empeño en ir atrás a buscar la pelota en vez de encarar. En el descanso el técnico lo dejó en la caseta.

El mensaje cala en el vestuario

Pero con toda seguridad la principal conclusión sea que el mensaje de Muñiz se ha recibido en el vestuario; es decir, que la igualdad es extrema en la categoría, que cualquier rival te hace un roto en un descuido, que habrá que sufrir en cada partido, que cada balón es un tesoro, que la concentración es vital en situaciones de juego y a balón parado... Con todo, conviene recordar cómo se gestó el triunfo, en dos acciones de calidad: una incursión de Hicham y un soberbio testarazo de N'Diaye. En Segunda el colectivo está muy por encima de las individualidades, pero al final, independientemente de la categoría, la calidad siempre decide.

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