¡Vaya final de campeonato!

MANUEL CASTILLO

Tensión, velocidad, mentalidad agresividad, verticalidad... Son las virtudes futbolísticas de este sorprendente Málaga de Alcorcón. Son las armas de las que careció el equipo de Muñiz a lo largo de casi todo el campeonato. Repetidamente me manifesté en esta columna sobre la indolencia, el juego ramplón y plano del equipo que, de principio a fin de un partido, se mantenía inalterable ya fuera con el marcador a favor o en contra; se hacía necesario un cambio de sistema de juego o, más bien, de mentalidad. Habría bastado para ver otro Málaga que, a lo mejor, podía haber sido este Málaga que todos esperábamos. Pero, en fin, ya está aquí y ahora lo único deseable es que el Málaga que vimos en Alcorcón no sea fruto de un día y que, por tanto, podamos disfrutarlo el sábado en La Rosaleda ante un Mallorca al que hay que ganar si no queremos vernos descolgados en la clasificación. Se trata de jugar un partido con aire de auténtica final y a Víctor corresponde la tarea de mantener ese Málaga capaz todavía de volver a Primera por la puerta grande. Si no, que al menos mantenga la opción de una liguilla que parece muy peligrosa.

Y visto lo visto hay que echar una mirada a una Segunda que ojalá perdamos de vista lo antes posible. Osasuna viene a ser el Barcelona de esta categoría y su escapada parece ya inalcanzable por lo que toda la atención hay que enfocarla hacia el segundo puesto de ascenso directo. Difícil, muy difícil está la situación pero no imposible; por delante está el Albacete de Iniesta y, después, dos equipos andaluces, Granada y Cádiz. Si el Málaga gana este sábado, como esperamos, el encuentro siguiente, en el Carranza, promete ser algo más que decisivo con miles de malagueños viajeros. «Ozú» que diría aquel... Lo lamentable es que al tiempo que tres equipos andaluces rivalizan para ascender a Primera, el Córdoba esté ya condenado irremisiblemente al descenso. El calendario, por otra parte, nos reserva unos encuentros de auténtico campeonato entre los equipos implicados en la lucha por el ascenso, lo que complica aún más cualquier vaticinio. Por eso, nos toca esperar a ver lo que pasa. Y dispuestos todos a meter el hombro, donde sea y como sea.